Vincent van Gogh
(Groot-Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890) Pintor holandés. Vincent Van Gogh era el mayor de los seis hijos de un pastor protestante, y mantuvo con su hermano Theo, cuatro años menor que él, una relación que sería determinante en su existencia y su trayectoria artística. La correspondencia que ambos intercambiaron a lo largo de toda la vida es el testimonio de la intensidad de esta relación

Vincent Van Gogh produjo todo su trabajo (unas 900 pinturas y 1.600 dibujos) durante un período de solamente 10 años (etapa de 1880-90) hasta que sucumbió a la enfermedad mental (posiblemente un trastorno bipolar o un síndrome de epilepsia). Decidió ser pintor cuando tenía 27 años y siempre quiso reflejar la vida en sus obras. Su fama creció rápidamente después de su muerte, gracias a la promoción de la esposa de Theo que, aunque no tuvo una buena relación con Vincent, resultó ser la única heredera de toda su obra tras el fallecimiento de su esposo, ocurrido poco después del del pintor. Ha de señalarse que a ella se debe la única venta de un cuadro de Van Gogh en vida del artista. El mayor impulso de su obra vino especialmente después de una exposición de 71 de sus pinturas, en París el 17 de marzo de 1901 (11 años después de su muerte).
La italiana

La italiana cuadro que data del año 1887, siendo un retrato realizado en París. Esta pintura se encuentra en el Museo de Orsay París, Francia).
Representado una mujer sentada, presumiblemente Agostina Segatori, antigua modelo y propietaria del café del Tambourin, en el boulevard de Clichy. Con ella tuvo una breve relación amorosa Van Gogh unos meses antes de ejecutar este retrato.
La mujer es retratada frontalmente, vestida con trajess folclóricos y con un pañuelo rojo en la cabeza que le cubre los negros cabellos. De la silla sobre la que se encuentra sentada, azul, se ve sólo una esquina del respaldo detrás de ella. El fondo es una mancha uniforme de color amarillo, lo que recuerda la técnica de la mancha de color puro y opaco de las estampas. Esta ausencia de referencias de perspectiva da a la tela una cierta bidimensionalidad, la cual falta, sin embargo, en la cabeza de la figura, enriquecida por tonos claroscuros que hacen intuir la profundidad y la consistencia. Sobre el lado derecho y sobre el superior de la tela está pintado un marco y cuyos colores recuerdan a los de la falda del modelo.
Campo de trigo con ciprés, de Van Gogh. (1889)
Muestra este lienzo unos bellos campos primaverales en las cercanías de St. Remy en Provence (Francia). Él estaba internado en un sanatorio de esta localidad y solía reflejar los paisajes locales en sus cuadros. Los tonos son alegres y vivos, lo que tal vez muestre su optimismo al recibir la noticia de la paternidad de su hermano. Los amarillos, malvas y verdes, salpicados de rojo y blanco conforman un conjunto relajante y atractivo. La pincelada gruesa, con mucho óleo, retorcida y helicoidal es muy característica de este pintor. Su paleta se tornó definitivamente colorista y su visión, menos tradicional, dando forma a su personal visión del postimpresionismo. Su interés por el color y por la captación de la naturaleza lo indujo a trasladarse a Arles, donde su obra fue progresivamente expresando con mayor claridad sus sentimientos sobre lo representado y su propio estado mental
La habitación de Vincent en Arlés (1888)
Van Gogh realizó tres copias de esta íntima pintura, que se relacionan con la visita poco placentera de Gauguin en 1888. Emocionado ante la llegada de su amigo, el artista escribió en referencia a la primera versión de esta obra, realizada en 1888: «Tengo la suficiente vanidad como para querer producirle a Gauguin cierta impresión a través de mi pintura. He completado basta donde he podido las cosas que be emprendido, espoleado por el gran deseo de mostrarle algo nuevo y de no someterme a su influencia hasta que le haya demostrado incuestionableniente mi propia origmalidad>>. Al considerar este último aspecto, tal vez resulte irónico que esta pintura sea una copia de la anterior. Podría ser que Van Gogh intentara revivir tiempos más felices, como el período de calma antes de la turbulenta partida del amigo. «Para mirar la pintura>>, explicó el artista, «el cerebro debe descansar, o nsás bien la imaginación>>. Paradójicamente, los objetos de la habitación, desde sus muebles de enea hasta las pinturas colgadas de la pared, se encargan de recordarnos a quien no está allí, a su ocupante. Van Gogh describió su habitación como «un interior sin nada>. Pero él creía que los objetos inanimados que quedaban atrás en el dormitorio de una persona adoptaban la personalidad de su dueño, del mismo modo que el cuarto vacío.
La cosecha (1888)

La cosecha o La llanura de Crau, cerca de Arles, con el Mont Majour al fondo es un cuadro pintado al óleo sobre tela. Esta pintura se encuentra en el Museo van Gogh (Ámsterdam, Países Bajos). El propio Van Gogh proporcionó el título de la obra: La Moisson, esto es, la cosecha.
Como otros cuadros de Van Gogh, se trata de una obra pintada al aire libre. Forma parte de una serie de cuadros sobre los campos de trigo y la cosecha que Van Gogh pintó a partir de junio de 1888. Representa un paisaje mediterráneo, que Van Gogh pintó varias veces. Es un paisaje luminoso y provenzal, semejante al que pintaba su admirado Cézanne.
Van Gogh maneja hábilmente la perspectiva para llevar la mirada, a través de los campos de trigo, hasta los montes lejanos y el cielo azul. Domina la escena el intenso sol veraniego, que arranca destellos de las espigas, las vallas, el carro y las granjas. Precisamente la intensidad de la luz dificultaba la pintura de la vasta planicie, como señaló el propio Van Gogh en una carta a Émile Bernard. La casa de la parte superior, a la derecha, refleja intensamente la luz, reverberando en su fachada blanca.
Se nota en este cuadro la influencia del arte de estampas japonés, que tanto admiraba Van Gogh. El pintor llamaba a su paisaje «mi Japón provenzal»
Van Gogh dibujó este tipo de escenas campesinas a lo largo de toda su carrera. Consideraba que el trabajo de campo era duro y poco recompensado, lo que para él tenía un significado simbólico, ya que equivalía a la labor espiritual del hombre en la Tierra. No le bastaba con representar el paisaje, sino que quería transmitir la esencia de la vida rural.
Los girasoles.

Los girasoles es una serie de cuadros al óleo. De la serie hay tres cuadros similares con quince girasoles en un jarrón, y dos con doce girasoles, también en un jarrón. Van Gogh pintó el primer Jarrón con doce girasoles -que se encuentra actualmente en el Museo Neue Pinakothek de Múnich y el primer Jarrón con quince girasoles -que se encuentra en la National Gallery de Londres,
Van Gogh empezó a pintar a finales de verano de 1888 y continuó durante el año siguiente. Su casa en Arles tenía la fachada pintada de amarillo; eso, junto con el ardiente sol mediterráneo del sur de Francia, le inspiraron para elaborar esta serie. Uno de los cuadros fue a decorar la habitación de su amigo PAul Gauguin. Las pinturas muestran girasoles en todas las etapas de su vida, desde plenamente en flor hasta que se marchitan.
Las pinturas fueron innovadoras en el uso de todo el espectro del color amarillo, que Van Gogh emplea en una gama cromática conjunta con naranjas, ocres, marrones, beiges, etc. El color está aplicado con pinceladas fuertes, agresivas, en pequeños toques salteados, destacando la plasticidad de la pintura, que crea un fino relieve en la tela, para dar volumen a los girasoles. Para resaltar el amarillo y el naranja, emplea verde y azul cielo en los contornos, creando un efecto de suave intensidad lumínica.
La noche estrellada

Obra maestra del pintor, el cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, donde se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria. Data de mediados de 1889, trece meses antes del suicidio de van Gogh. Desde 1941 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Considerado como el magnun opus de van Gogh, el cuadro ha sido reproducido en numerosas ocasiones, siendo una de sus obras más conocidas.
La parte central del lienzo muestra el pueblo de Saint-Rémy bajo un cielo arremolinado, una vista hacia el norte desde la ventana de su habitación en el asilo. Las colinas de Alpilles aparecen a lo lejos en el margen derecho, aunque hay poca correlación entre la escena y la realidad, ya que las colinas intermedias parecen estar superpuestas, correspondiendo en realidad a la vista meridional del sanatorio. Asimismo, el ciprésque aparece a la izquierda fue también añadido a la composición.
Durante su estadía en el asilo, van Gogh se dedica a pintar sobre todo los paisajes de la región de Provenza. Es en ese período que rompe con el estilo impresionista, desarrollando un estilo muy personal donde prevalece el amarillo, símbolo de la luz y del calor.
Las botas

Esta historia se la debemos a Paul Gauguin que compartió una habitación con Vincent en Arles allá por 1888. Nos cuenta que en el estudio había un par de botas claveteadas llenas de barro de las que hizo una notable pintura, intrigado por la razón para guardar semejante pingajo se atrevió a preguntárselo un día. Entonces Vincent le contó la historia de ese par de zapatos.
"Mi padre era pastor, con lo cual estudié teología. Una mañana, sin decir nada a nadie, marché a Bélgica, siendo muy joven, dispuesto a predicar el evangelio en las fábricas, pero no como me enseñaron sino como yo lo entendía, pues creo que Jesús ama a los pobres. Esas botas soportaron muy bien el viaje".
Pero hay más, según cuenta Gauguin (que lo tacha de loco), mientras Vincent predicaba a los mineros de Borinage, hubo una explosión de grisú, cuya víctima, dado el grado de quemaduras y mutilación que tenía, fue desahuciado por el médico que llegó a decir que sólo un milagro podría salvarlo. Vincent se entregó a su cuidado con toda su alma, permaneció con él durante cuarenta días, atendiéndole con tanto cuidado que le salvo la vida.
Las cicatrices del rostro de ese hombre, resucitado por el milagro del cuidado, se le aparecieron a Vincent como las cicatrices de una corona de espinas, por lo que tuvo la visión de la corona de espinas del Cristo resucitado. Este era el auténtico motivo por el que todavía no se había desprendido del par de botas (cual reliquia) que llevaba cuando tuvo esa visión. Las botas en las que Vincent hizo resucitar a Jesús, el Jesús que mora en lo más profundo de cada uno.
Gauguin termina el relato diciendo: "Y Vincent tomó de nuevo su pincel y, silenciosamente, se puso a trabajar. Junto a él había un lienzo blanco. Y cuando comencé su retrato, yo mismo tuve la visión de Jesús predicando amorosa y humildemente".
Pinturas durante su estadia en el hospital de Arles
Patio del Hospital de Arles
(Abril, 1889) Acuarela. Oléo sobre lienzo 73x92. Wintertur (Suiza)

En abril, Van Gogh había solicitado su ingreso voluntario en el manicomio de Saint Paul de Mausole, cerca de San Remy de Provence, a 27 km de Arles. El 8 de mayo, a los 37 años, Van Gogh ingresa en San Remy donde permanecerá casi un año. Allí gozará de un régimen especial, disponiendo de una habitación dormitorio y un estudio-taller. Se le permite pintar en el campo, acompañado de algún vigilante. De esta etapa son muchos de sus cuadros más conocidos, inspirados en los cipreses, olivos, almendros en flor y campos de trigo que rodeaban el hospital, o en los lirios que crecían junto al camino que conducía a la casa del Dr. Gachet.
Arboles del jardín del hospital de Saint-Paul. 1889

Estilo: Neo-impresionista A pesar de su recuperación durante el mes de octubre de 1889 Van Gogh se sentirá más seguro en las inmediaciones del hospital, considerándole también como un modelo interesante para sus trabajos, envuelto entre los grandes árboles que había a su alrededor. La escena está tomada a plena luz del sol, mostrando un cielo azul intenso que ocupa como fondo la mayor superficie del lienzo. Entre los árboles, contemplamos la fachada amarilla de la institución médica con sus persianas verdes y el tejado rojo. Impidiendo apreciar el edificio en su esplendor aparecen en primer término unos árboles retorcidos con elevadas copas en un terreno rojizo con arbustos verdes. La aportación más significativa de esta etapa de Saint-Rèmy será el brillante colorido empleado, más intenso aun que el de Arles, utilizando colores complementarios de los que llegó a decir "expresar el amor de dos enamorados a través del enlace de los colores complementarios, en una lucha eterna por el medio justo que nunca se puede conseguir. Por tanto, el contraste mismo es lo paradójico".
Anciano afligido

Melancólica escena realizada por Van Gogh en abril-mayo de 1890 posiblemente simbolizando su estado de ánimo.
Alameda en otoño. 1884

En el mes de octubre Vincent sintió especial interés por las alamedas al atardecer, aplicando una iluminación anaranjada típica de la caída del sol. En estos paisajes encontramos una referencia obligada al Barroco Holandes y a la Escuela de la Haya, aportando el joven artista estas iluminaciones más potentes que en sus referencias. La sucesión de árboles que corren paralelos al camino finaliza en una granja, al fondo de la composición. Sus sombras se proyectan en el sendero donde una anciana avanza hacia el espectador, reforzando la sensación de perspectiva, perfectamente creada. El color es aplicado a base de toques enérgicos y empastados, suprimiendo casi las líneas y el dibujo para resultar dominador el abocetamiento. Con estas obras podemos deducir el estado de ánimo del artista, en un momento de felicidad en su casa familiar de Nuenen, antes de abandonar Holanda para trasladarse a París.
En mayo de 1890, Van Gogh se marchó a vivir a Auvers-sur-Oise, una localidad cerca de París, donde el Dr. Gachet, médico y pintor aficionado, se había ofrecido a cuidarle en adelante.
La Iglesia de Auvers

La iglesia, construida con formas fijas y exactamente definidas, produce el efecto de una compacta escultura, representando, con la naturaleza una unidad orgánica. El azul cobalto del cielo es un color nocturno, el espacio da una sensación de oscuridad, la luz es irreal. Un cielo oscuro, la luz y los caminos que se bifurcan en forma de uve en primer plano nos sugiere amplitud.
"También he realizado un cuadro grande de la iglesia del pueblo en el que aparece el edificio en tonos violetas, recortándose ante un cielo de un azul profundo, de un color puro; las vidrieras son como manchas de una tonalidad ultramarina, el tejado es violeta con una parte anaranjada. En primer plano, hierba verde con flores silvestres y una tierra rosada e inundada de sol. Se parece mucho a los estudios que hice en Nuenen del viejo campanario y el cementerio, sólo que el colorido aquí es más rico y expresivo." Vincent Van Gogh
Las pinceladas, en van Gogh siempre de enorme fuerza, se convierten aquí en un verdadero torrente, en una avalancha que se desborda por toda la tela. Estas nerviosas pinceladas aquí llegan al límite, como ocurrió con el color en Arles. Los objetos han perdido su forma estable, sus siluetas se alargan, retorciéndose y serpenteando. Ellas enlazan el objeto que ya no es más que un alud de partículas que siguen el movimiento de los contornos. Sus colores son atenuados y opacos, la energía de las líneas se ha sobrepuesto a la energía del color. Este trazo impetuoso parece formar en el cuadro diferentes centros de fuerza que se compenetran y luchan entre sí, como si fueran campos magnéticos que se atraen y se repelen simultáneamente.
El paisaje real adquiere un carácter casi sobrenatural, a lo que contribuye la disposición central de los oscuros cipreses, elementos dominantes, situados entre el sol y la luna con sus amplios halos de luz. Dos árboles estrechamente unidos se elevan hacia el cielo. La tierra está llena de formas semejantes, con el campo amarillo, el sendero ondulante como un torrente y un horizonte azul de montañas planas al fondo, al que responden hileras de hierba verde al borde del camino.
Todo este movimiento tiene un fuerte contraste en las dos figuras andando por el camino, el caballo tirando de un carro amarillo y la casa iluminada al fondo, a la derecha. En cada sector las pinceladas tienen una configuración especial: concéntricas en el cielo; paralelas, entrelazadas y convergentes en la tierra; como llamaradas que se alzan hacia arriba en los árboles que unen ambos sectores. Todo el cuadro se encuentra en un estado de palpitante inmovilidad.
"Un cielo nocturno con una mortecina luna creciente que apenas se destaca de las oscuras sombras de la tierra -una estrella de un resplandor inusitado, rosa y verde, en un cielo de azul ultramarino por el que se deslizan algunas nubes. Abajo, un camino bordeado de altas cañas amarillas, detrás de las bajas Alpilles azuladas, una vieja posada con las ventanas encendidas en un tono naranja y un ciprés altísimo, muy recto y muy oscuro. Por el camino un carro amarillo tirado por un caballo blanco y dos caminantes rezagados. Muy romántico ..., pero me parece que también muy típico de la Provenza." Vincent Van Gogh
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